Chètuì
撤退
es
una de las prácticas espirituales centrales de Yánshèng Dào 聖言道,
enseñada por Lǐshì Lǐ Yángzhì 李洋智.
Consiste fundamentalmente en retirarse a un lugar solitario para
conversar espontánea, sincera y personalmente con DIOS, como se
hablaría con un padre o con el amigo más íntimo.
A
diferencia de las oraciones litúrgicas del Jùzǐ Zhǔtǐ 句子主體
(cuerpo
de oraciones), no requiere textos, fórmulas ni una estructura
rígida. Lo esencial es abrir el corazón y hablar con absoluta
sinceridad.
1.
Finalidad fundamental
La
Chètuì busca establecer una relación personal y directa con el
Creador.
La
persona puede hablar de:
sus
alegrías y agradecimientos;
sus
problemas y preocupaciones;
sus
dudas;
sus
errores;
sus
emociones;
sus
deseos;
sus
necesidades espirituales y materiales;
aquello
que no consigue expresar ante otras personas.
La
práctica pretende eliminar progresivamente las barreras de
vergüenza, timidez, miedo y autocensura, hasta alcanzar una
comunicación espontánea con DIOS.
2.
Las etapas básicas
La
enseñanza presenta una estructura que puede resumirse en cinco
movimientos:
A.
Chǎng Wǒxīn 敞我心
— Abrir
el corazón
Se
comienza pidiendo a DIOS que abra el corazón y la boca para poder
hablar con sinceridad.
Una
fórmula posible es:
«Creador
de Toda la Creación, ayúdame a abrir el corazón y la boca para
hablar contigo».
No
se trata de una fórmula obligatoria, sino de una manera de iniciar
la conversación.
B.
Xièyì 谢意
— Gratitud
Antes
de pedir, se recomienda agradecer.
La
gratitud debe ser concreta: agradecer acontecimientos, personas,
situaciones y pequeños detalles de la vida cotidiana. Su función es
desplazar la atención de aquello que falta hacia aquello que ya se
ha recibido.
C.
Chànhuǐ 懺悔
/
Zìwǒ píng 自我評
— Confesión
y autoevaluación
El
practicante revisa su conducta reciente y reconoce ante DIOS sus
errores, pensamientos, emociones y debilidades.
La
enseñanza insiste en una honestidad radical: no esconder aquello que
produce vergüenza, ira, celos, frustración, pereza u otras
emociones negativas.
El
arrepentimiento no debe limitarse a sentirse culpable, sino
convertirse en una petición de fuerza para cambiar la conducta.
D.
Qídǎo 祈祷
— Plegaria
y petición
Después
de abrir y limpiar el corazón, se presentan las necesidades ante
DIOS.
La
enseñanza concede especial importancia a las peticiones
espirituales: claridad, paz, fe, transformación interior, superación
de malos hábitos y mayor afinidad con lo espiritual.
También
pueden presentarse necesidades materiales y peticiones por otras
personas.
E.
Dàxìngfú 大幸福
— Alegría
y confianza
El
Chètuì termina con una actitud de alegría, confianza y
agradecimiento, no con culpa o tristeza.
El
practicante retorna a sus actividades confiando en que su oración ha
sido escuchada.
3.
El objetivo espiritual: Róngjǐ 溶解利己
Uno
de los conceptos centrales de la enseñanza es el Róngjǐ 溶解利己,
entendido aquí como la disolución del egoísmo o auto-centralidad.
La
práctica constante hace que la persona reconozca que no posee un
control absoluto sobre su existencia y que depende de una realidad
divina superior.
Por
medio de esa progresiva disminución del ego, la conciencia puede
liberarse de determinadas ansiedades y orientarse hacia la Esencia
divina, llegando a la Púyìshí 菩意識.
Así,
Chètuì no es simplemente una técnica para «pedir cosas», sino un
camino de transformación de la relación entre el individuo y DIOS.
4.
Honestidad radical y catarsis
Una
característica distintiva del Chètuì es que no hay que intentar
parecer espiritualmente perfecto ante DIOS.
La
persona debe poder decir exactamente lo que está experimentando:
«Estoy
enojado».
«Tengo
celos».
«Tengo
miedo».
«No
entiendo lo que está sucediendo».
«Estoy
resentido».
«No
tengo ganas de rezar».
Incluso
el llanto, el grito o la expresión intensa de las emociones pueden
formar parte de esta apertura. Cuando no es posible expresarlo
físicamente, puede realizarse interiormente.
La
finalidad es vaciar el corazón de aquello que permanece reprimido,
para poder alcanzar mayor claridad y sinceridad.
5.
Chuàngyán 創言
— El
poder creador de la palabra
La
enseñanza atribuye una importancia especial al habla.
Los
pensamientos pueden ser vagos, confusos o difíciles de comprender.
Al convertirlos en palabras, el practicante los hace concretos y
puede observarlos desde otra perspectiva.
Por
eso, hablar con DIOS en voz alta puede producir una mayor claridad de
conciencia.
En
esta perspectiva, la palabra pronunciada durante Chètuì no es
únicamente comunicación: posee una dimensión creadora y
transformadora.
Esa
claridad interior constituye el marco para poder percibir o recibir
espontáneamente orientación del Espíritu Santo, denominado Shèng
Fǎguāng 聖法光.
6.
Cuando no aparecen las palabras
Uno
de los puntos más interesantes de la enseñanza es que no saber qué
decir también puede convertirse en oración.
Si
una persona permanece veinte o treinta minutos diciendo:
«DIOS
mío, no sé qué decirte. Mi corazón está cerrado».
eso
ya constituye un Chètuì auténtico.
La
razón es que la persona está siendo completamente sincera acerca de
su incapacidad.
En
este contexto vuelve a aparecer Chǎng Wǒxīn 敞我心:
«Abre
mi corazón y mi boca».
La
persona no necesita fabricar artificialmente una experiencia
espiritual; puede presentarse ante DIOS exactamente tal como está
emocionalmwnte en ése momento.
7.
El lugar y la reclusión
La
enseñanza recomienda realizar Chètuì en soledad y sin
interrupciones.
Puede
ser:
una
habitación;
un
lugar oscuro;
cualquier
espacio donde nadie pueda escuchar o interrumpir.
La
noche, especialmente después de la medianoche, es presentada como un
momento particularmente favorable.
La
reclusión tiene dos dimensiones:
Espiritual:
el silencio del mundo exterior favorece el recogimiento y disminuye
las distracciones relacionadas con la vida cotidiana.
Psicológica/natural:
estar completamente solo facilita abandonar la vergüenza y expresar
aquello que normalmente se reprime delante de otras personas.
8.
La postura corporal
La
enseñanza propone una postura de recogimiento físico:
sentarse
en un asiento bajo;
inclinar
el cuerpo; llevar el torso profundamente hacia delante; mantener la
barbilla hacia el pecho,
dirigir
físicamente los ojos hacia abajo, aproximádamente hacia la zona del
ombligo.
En
la postura más extrema, el torso puede quedar muy inclinado, con la
cabeza próxima a las rodillas.
Sin
embargo, el punto fundamental no sería la postura en sí, sino que
el cuerpo deje de ser una distracción.
La
mirada física se dirige hacia abajo, mientras que la atención
interior busca el corazón.
9.
La conversación personal: el corazón del Chètuì 撤退
La
enseñanza considera que el elemento más importante es la
Reunificación con DIOS:
Hablar
personalmente con DIOS.
Incluso
pueden omitirse las etapas anteriores y pasar directamente a la
conversación.
Aquí
Chètuì deja de ser simplemente una técnica de oración y se
convierte en una relación personal con DIOS como Padre y Amigo.
El
objetivo último es desarrollar un Amor Devocional que lleve
progresivamente a una mayor afinidad y unión espiritual con DIOS.
10.
El cierre - Dàxìngfú 大幸福
-
La Gran Felicidad
La
sesión debe terminar con confianza y alegría.
El
practicante puede expresar su certeza de que DIOS está presente y ha
escuchado sus palabras. Después respira profundamente, recupera su
actividad cotidiana y lleva consigo la conciencia de haber renovado
su relación con el Creador.
Resumen
Final:
Chètuì
撤退
es
retirarse del mundo exterior para entrar en una conversación sincera
e íntima con DIOS, hasta que la persona deje de disasociarse de Él,
disuelva progresivamente su ego y desarrolle un Amor Devocional que
la haga estar, cada vez más absorta en la Divinidad.
En
esta enseñanza, la técnica es el medio; la conversación es el
corazón; la transformación del ego es el proceso; y la unión
amorosa con DIOS es la finalidad.